Alimentación y Salud (2)

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Alimentación y Salud (2)

Jun 4, 2021 | Alimentación

Alimentación y Salud (1)

Y una vez que reconocemos que no tenemos salud, porque estamos mal alimentados, tendríamos que estudiar que es lo que hacemos mal, y por lo tanto a ser posible tendríamos que someternos, por nosotros mismos, a llevar la alimentación adecuada, según el momento en el que nos encontramos de nuestra alteración digestiva, pues unos estarán mejor y otros peor. Y según en que condiciones estemos empezaremos de una manera u otra, pues existen unos alimentos que son más fáciles de digerir que otros. Por eso toda la gracia consiste en aplicar el alimento correspondiente, a cada persona según el estado en el que se encuentra el aparato digestivo de cada persona en particular. Así el alimento más fuerte al que se encuentra en buenas condiciones físicas y el suave, al que tenga el aparato digestivo debilitado. Y de esta manera podrá ir regulando sus energías para poder adaptarlas a las necesidades que le requieran sus esfuerzos mentales, musculares o fatigas en sus resistencias, en su más o menos debilitado caudal de energías propias, que le reportará el nuevo plan de nutrición. Y los resultados de esa experiencia nos permitirán generalizar esos principios e intentar completarlos cada vez más.

 

Y esos nuevos conocimientos, me animan a proseguir experimentando sobre mí mismo ese curiosísimo conocimiento, con el único deseo al principio de querer vivir, una vida más o menos normal, pero según voy avanzando por el camino de la curiosidad, quiero conocer más cosas sobre el tema de la salud de los seres humanos. Pero todo ello supone para mí, dudas y rechazos, sobre el objetivo que me he impuesto y por eso mismo,  no tengo la posibilidad de abandonarle ante las dudas. Es por tanto en algunos de esos momentos difíciles, necesario el tener que echar la vista atrás, para ver en el camino que he recorrido, los progresos realizados, con algunos hechos reales que he confirmado en mí mismo, lo cual es para mí una enorme satisfacción pues he comprobado, que con una alimentación adecuada no crece en exceso nuestro vigor, pero si aumentan las energías para vivir. Y por eso tenemos que tener en cuenta, que nuestra alimentación es una lucha interior que nos producimos contra nosotros mismos, pues si queremos digerir alimentos demasiado fuertes, una persona que tiene enfermo o sencillamente en malas condiciones el aparato digestivo, se agota en su intento para conseguirlo. Y solo se sentirá más aliviado, consiguiendo con una alimentación más ligera, una digestión más suave, con la que conseguirá provocar hasta conseguir (el volver a la vida) de sus inmunidades naturales.

 

Y en general, los alimentos fuertes para digerirlos, entre otros son: carnes fuertes, fiambres, algunos tipos de conservas, alcohol, alimentos ácidos, más otros, etc. y los medicamentos pues todo ello fatiga y agota al estómago. Y todas las recomendaciones que yo expongo, no solamente son buenas para todo el aparato digestivo sino para todos los órganos del ser humano, de los que depende la salud. Pero el verdadero peligro, hoy en día, para el hombre no es el cáncer o la enfermedad en sí misma, sino las causas que las engendran, que son contra las que habría que luchar y son precisamente sobre las que no se hace nada. O sea, estamos cada vez más abandonando la alimentación natural, para utilizar alimentos químicos, qué sumados a la cantidad de productos farmacéuticos, que nos hacen digerir cada día, habremos conseguido que sea el mismo ser humano, no el que reciba alguna más o menos fuerte enfermedad, por la que a lo largo de toda su existencia, ha luchado para no ser portador de ella, sino que el mismo va a ser la enfermedad, ya que habrá dejado de poseer en sí mismo la vida natural que le producían todos los alimentos naturales, de los que estaba rodeado, para que él se los suministrara a sí mismo como eran entre otros, los vegetales y animales en  general,  que al mezclarse con la tierra la fecundaban, como en su día explicaré para su mejor comprensión. Y para que todo esto sea posible se necesita la ayuda exterior del aire, el agua, el calor y la tierra en sí misma entre otros, que son donde o por quién se producen los alimentos sanos y naturales, que necesita nuestro organismo humano, para poder disfrutar de la salud que tanto necesitamos y apreciamos todos los hombres. Y no como en los tiempos actuales, que cada vez serán peores porque los producirán de manera artificial.

Por lo tanto, tenemos que tener muy claro que los hombres actuales, según avancen los tiempos, si no modificamos nuestra forma de alimentarnos, solamente tendremos una enfermedad o sea, que será una sola enfermedad la que afligirá a nuestra salud, que en general todos los hombres nacemos con ella, aunque cada vez menos. Pues esa salud, somos los propios hombres, los que nos la corrompemos a nosotros mismos, con una vida absurda y estúpida, que nos aplicamos desde nuestros primeros tiempos, estoy hablando de nuestros tiempos actuales, ya que desde nuestros primeros días de nuestra vida, abusamos en exceso de la alimentación industrial y la química, para seguir con alimentos fuertes de digerir, a los que tenemos que sumar el alcohol, medicamentos, excitantes, vacunas, inyecciones etc. Con los que el hombre se autodestruye a si mismo corrompiendo su organismo. Y cuando ese organismo humano afligido y desesperado de tantas sustancias nocivas y alimentos  que tienen al cuerpo totalmente descompuesto y que ya no puede vivir más tiempo en esas absurdas condiciones, en las que le tenemos obligado a aguantar, su reacción natural es la de querer purificarse. Y es cuando nos trasmite a través de las exterioridades de nuestros distintos órganos, que componen nuestro cuerpo humano, que en este caso, será algunas de las que están más afectadas, con un dolor, unos granos, un pinzamiento, una rotura etc., en el órgano o músculo afectado, para avisarnos de que hay algo en nuestro cuerpo, que no funciona como tiene que ser. Y entonces cuando nos lo constata el dolor, que nos impide vivir normalmente, es cuando nos decimos a nosotros mismos, que estamos enfermos (ósea, que lo que nosotros llamamos enfermedad, no son sino que los múltiples esfuerzos de nuestra propia naturaleza humana, para limpiarse y purificarse por si misma), a la vez que con ello nos indica, que algo de nuestro cuerpo no funciona bien. Como dolores, fiebres, diarreas, vómitos, inflamaciones, esputos de sangre etc., que no son sino que reacciones defensivas para que nos sirvan de avisos a nosotros mismos, para que después de consultar a nuestro médico éste nos diga, que es lo que tenemos en malas condiciones, los pulmones, los intestinos, la piel, la vejiga etc. y que si no lo curamos adecuadamente, ese órgano nos proporcionará una grave enfermedad, que puede ser fatal para nosotros. Y en el caso actual que estoy escribiendo, que estamos todo el día hablando del Coronavirus, si el organismo humano lo tenemos en buenas condiciones (pulmón, riñón, estómago, sangre, cerebro etc.) o sea, la misma tierra donde se hubieran debido cosechar los alimentos, ya que la una y los otros son lo mismo, y es por esa razón, por la que tenemos que alimentarnos a nosotros mismos con los productos que se desarrollan en esa tierra. Que era como lo hacíamos hasta nuestros tiempos, buscando que la alimentación que pudiera cubrir nuestras necesidades, fuera pura y natural y al microbio o virus, le resultara más difícil tomar cuerpo en esa persona sana. Y no como ahora que es la propia enfermedad que padecemos, la que ayuda al virus o microbio, para andar tranquilamente por el órgano enfermo.

 

Y así veremos perfectamente, por el comportamiento del virus o microbio, como es el propio ser humano, el que permite y ayuda, entre otras cosas, por la mala alimentación, o sea, el mismo es un foco de infección en si mismo. Por lo tanto, la única solución que tiene, es que de una forma u otra, se limpien todas las impurezas y enfermedades que tienen los órganos para que pueda deshacerse del microbio, por la propia salud que posee en sí mismo.

 

Pues tenemos que tener el conocimiento, que todos los hombres estamos inundados durante toda nuestra vida, por una cantidad enorme de microbios de la neumonía, tuberculosis etc. Pero se portarán bien con nosotros, o sea, serán inofensivos, siempre que mantengamos limpios y puros, o sea, sanos; los órganos por donde ellos anden. Y esta prueba nos lo indica el hecho de que los microbios más diversos, pueden provocar en una persona, exactamente la misma enfermedad. Y por el contrario la misma clase de microbios, según el temperamento de la persona que los cobija, producirán distintas enfermedades. Como puede ser una Neumonía y por otro lado una Meningitis. Porque al final, lo que cuenta en realidad, es la debilidad en la que se encuentra cada individuo, o sea, la salud de la materia o terreno, donde  se cultiva o vive el microbio (hombre).

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Luis Rodríguez García